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Y de nuevo volvemos al gran problema: la solvencia del Estado

Si algo han estado diciendo los gráficos, y en general el comportamiento de los mercados, es que no se confía en España, sin discriminaciones. El mercado norteamericano ha tenido un movimiento interesante, se han publicado datos de empresas generalmente buenos y en relación a la economía ha habido de todo. En Europa el mercado alemán ha tenido un comportamiento bastante bueno y el francés algo peor, pero con alguna cosa interesante. Los gráficos han estado diciendo, más o menos, que en bolsa española poco o nada.

de

Volvemos de nuevo al tema griego, España está detrás. Grecia tiene más de un 110% de PIB de deuda viva, la cifra podría alcanzar un 130% en breve. Cuenten lo que cuenten los teóricos, cuando explota la deuda pública es muy difícil controlar la situación. Si el coste real del dinero es de cerca de un 3% y el crecimiento más inflación del entorno es próximo a un 3 o 4% eso implica que si los servicios de deuda exceden un 7%-9% del PIB las cosas empiezan a ir mal y, sobre todo, a tener muy mal arreglo. En España sabemos algo de eso. De las trece devaluaciones que ha habido en España, tres se produjeron en 1992 -1993. Los servicios de la deuda se dispararon, (y escribo esto a ojo) debían estar cerca del 6%. En aquel tiempo la inflación más el crecimiento debía ser más que aquella cifra. En otras condiciones (ex-euro) se entraría en una espiral inflacionista. El mercado esperaría que el gobierno se financiara vía imprimir billetes, lo que haría descender la demanda de papel y subir el tipo de interés, cosa que abunda en la necesidad de darle a la manivela de la imprenta. Pero estamos en el euro. El gobierno tiene que hacer algo que no se ha hecho en treinta años, desandar un camino que nos ha llevado a esto, pero ni es capaz ni se le espera. La lista de reformas necesarias para poner a la nación en vías de una recuperación sólida y sostenida puede dar vértigo a cualquiera. Ni tan siquiera estamos en los preliminares de esa lista, solamente se percibe la política del avestruz y una vuelta de tuerca al garrote de los impuestos. La deuda sube y, o viene un recorte inmediato de 40 a 60.000 millones de euros, o default.

El mercado, por tanto, huye, como siempre, los problemas le espantan. La deuda española no la quieren y los tenedores son la banca española que en una perfecta simbiosis con el Estado, ahí está atrincherada, como esperando que pase el tiempo y las cosas se arreglen por sí mismas. Mientras tanto los mercados lo tiene perfectamente claro. Norteamérica pase, Alemania pase, el resto tibio, España nada.

VER ANÁLISIS COMPLETO CON GRÁFICOS 

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