Publicidad

Salir de esta

escalada

Para muchos el nuevo gobierno, tanto en su composición, como las primeras medidas adoptadas, deja un regusto agridulce o, incluso, decepciona. Quizás es aún pronto para juzgar, puede que las medidas que se han adoptado sean señales al exterior o puede que se haya decidido por un estilo continuista para evitar recelos. Muchos esperaban medidas decididas y señales claras de un cambio de rumbo. Por ahora de eso nada. Lo que tenemos es un gobierno formado por políticos profesionales, en el mejor de los casos gente que nunca ha salido de un despacho oficial, también una selección que parece hecha para no descontentar a nadie y alarmantes problemas de comunicación con unos ministros contradiciendo a otros después de unos pocos días de gobierno.

El desasosiego de la gente está cerca del umbral para que todo el castillo de naipes se derrumbe. Desde hace un tiempo se pueden oír comentarios que hace poco eran impensables: se cuestiona el sistema en toda su extensión, desde la existencia de las autonomías a la integración europea pasando por el senado, la Corona o la propia constitución. Ha habido brotes de rebelión ciudadana. Muchos se sienten engañados y con razón.

Pero al fondo la cuestión es salir de ésta. Para entender la crisis actual hay que intentar comprender que pasa fuera y dentro del país. La crisis tiene una componente externa y otra interna, ambas diferentes y de difícil solución. Por la parte externa lo que ha generado la crisis es el hecho de que los tipos de interés hayan estado demasiado bajos demasiado tiempo. El dinero fácil genera una reacción en cadena. Las administraciones, con una importante fuente de ingresos, han crecido más de lo que debían, haciéndose enorme el gasto corriente (nóminas, gastos de mantenimiento, etc.). La especulación ha devorado a muchísima gente que no puede pagar o que lo hace a duras penas por cosas que no valen lo que pagó. El agujero ahora es tremendo. Esta parte es la más conocida y, posiblemente, la peor analizada. La ley, el control político de las cajas, el poder de los ayuntamientos, etc. han funcionado como un coctel explosivo que ha llevado a la quiebra de facto a entidades financieras y especialmente a los ayuntamientos, llevándose por delante a muchos proveedores de servicios de éstos. Irresponsabilidad, nepotismo, falta de visión a largo plazo o, directamente, robo han sido frecuentes hasta hace poco. La cuestión es que ahora, en plenas vacas flacas, la gente no lo tolera. Antes si a uno le iba bien, bueno, lo podía dejar pasar. Ahora ya no.

El otro componente de la crisis es el componente interno, de ese no se habla tanto. Si el país está muy endeudado con el exterior solamente hay un camino para pagar esa deuda: exportar.

Los políticos consiguen hackear el cerebro de muchos con absurdos planteamientos que en el fondo son falsos y estúpidos. Podemos oír a uno de esos trileros decir ‘Hemos aumentado el gasto en educación en tantos euros’. En primer lugar ¿los han puesto ellos de su bolsillo?, porque desde luego lo parece. En segundo término, ¿por el hecho de enchufar a dos mas en un instituto de enseñanza media mejoran las cosas o hay que matizar?. Lo que sí aumenta es el gasto en educación pero seguro que los chicos no saben más. Si las decisiones se basan en ratios comparables el dinero se está tirando. No hay macro, solo hay micro, recuerde. Es necesario descender al detalle y olvidarse de ratios y estadísticas, ver qué pasa a cada centro, cada docente, cada niño, el resto son camelos. Si los ciudadanos de una nación quieren tener unos servicios, un sistema de protección social y unas infraestructuras a un nivel satisfactorio debe haber una economía respaldando ese gasto. El dinero no cae del cielo. Por aumentar el número de funcionarios o el gasto en tal o cual cosa las cosas no mejoran.

Al ser la crisis doble la salida es mucho más difícil. Antes lo hicieron otros, e incluso en España tuvimos algo así. La salida se debe apoyar en dos ejes principalmente. El primero es un sistema educativo sólido y ligado a un ‘diseño vital’ mucho más lógico. Es absurdo por completo que una persona normal curse su bachiller y acabe una carrera universitaria cuatro, cinco o seis años después sin tener la más remota idea de lo que es el trabajo. Es estúpido como el sistema expulsa gente válida y fabrica marginados. Como también es imbécil que el sistema lleve de la mano a cientos de miles de personas a cursar estudios en los que hay una clara sobreoferta o son, simplemente, inútiles a la sociedad. En otros países a los 18 al niño se le pone en la calle, o a trabajar o a una universidad que está a 300 km, eso si es buen estudiante. No es cuestión buscar la réplica a eso, ni a modelos en que solamente una minoría alcanza estudios superiores lo que sí hay que hacer es recapacitar seriamente sobre la cuestión. Es antinatural y absurdo que tengamos una sociedad que pone a trabajar a su gente a los 30 para prejubilarla a los 55, cuyas mujeres se plantean tener hijos a los 35 o 40 porque antes no han podido, dado que se requieren dos sueldos para pagar una vivienda de 60 metros cuadrados. O en la que la inmensa mayoría de los jóvenes ni saben lo que es el trabajo, ni lo que quieren, ni conocen el mundo real porque por otro lado sus profesores tampoco saben nada de esto, ni quieren enterarse.

El otro problema es la reindustrialización del país. España ha sufrido una pérdida dramática de industrias donde estaba razonablemente bien posicionada y hay una carencia crónica de exportaciones de bienes de alto valor añadido con un fuerte componente tecnológico. Sin una estructura económica competitiva, sin mercados, sin marcas, sin personal cualificado no hay un país avanzado.
Y si por contrapartidas políticas se desmontó parte de la industria y si se perdieron oportunidades para desarrollar cosas aquí que luego pudieran venderse… es que hemos estado gobernados no ya por irresponsables sino por auténticos traidores. Endeudar a un país es la mejor manera de abrir la puerta a la explotación y a la miseria. Ahora hay que revertir esas dos crisis, y para ello hace falta coraje, determinación y oficio, cosa que, de momento no destila este gobierno.

Publicidad

5 responses to “Salir de esta

  1. Coincido con su análisis D. Antonio, desgraciadamente creo que D. Mariano y los suyos han optado por el continuismo institucional que nos ha llevado a este desmoronamiento en vez de sacar la famosa motosierra y cortar por lo sano una estructura de siglos anteriores y poner los cimientos para renovar el país, que es lo que verdaderamente hace falta.
    Hoy ya deberiamos tener un decreto, urgente no, urgentísimo que unificara el mercado interior y simplificara a más no poder la creación de empresas; pero seguimos teniendo trabas, limitaciones, requerimiento de licencias y un largo etcétera de limitaciones.
    Otra medida de las muchas que se podrían haber hecho YA (y D. Mariano habría salido a hombros del populacho) habría sido cerrar ayuntamientos y otras instituciones (Diputaciones, Fundaciones, etc.) para que los ciudadanos vieramos a los políticos en la calle y sufriendo como nosotros; pero nada, aquellos siguen a lo suyo.

  2. Si fuera su post un juego de dardos habría dado Ud. en todo el centro de la diana…Poco podría yo añadir a lo dicho por Ud.

    Desgraciadamente yo he vivido, vivo y creo que seguiré viviendo el tremendo drama que supone tratar de ser un empresario en este país,

    Se sigue obstaculizando como martillo pilón, yo afirmo que a postas, la creación empresarial; como en una horrible pesadilla…Y es que yo pienso que en el pacto de lo que fué la UE y el euro, los alemanes ponían el coche y los electrodomésticos, nosotros la casa, las playas, Mallorca, el sol, la comida y las vacacioanes baratitas. No es justo, nosotros pusimos mucho más y como premio nos llaman PIIGS…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *