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La economía en estado crítico

bolsas

En escasamente diez días parece como si una cantidad importante de ciudadanos, y el gobierno, se hubieran topado de frente contra el muro de la realidad. El repunte de las acciones hasta principios de año y la mejora de los indicadores de confianza nos mantuvieron en una situación de tranquilidad, hasta que terminaron las fiestas. A partir de ahí los acontecimientos se aceleran. Las declaraciones del presidente en Davos, la polémica sobre las pensiones, la bajada, de facto de la cantidad percibida por millones de pensionistas, las obscenas cifras de paro, los comentarios del Roubini y Krugman, a las que hay que añadir las duras declaraciones de Trichet; y a ello se suman unos cuantos globos sonda, palos de ciego y la situación de incertidumbre existente en Grecia y Portugal.

Trichet hizo unas agresivas declaraciones para que se cumpliera el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, y esto es un llamamiento claro a una reducción del gasto. Los desequilibrios fiscales generan una subida del tipo a medio y largo y una disminución de la inversión privada. Por otra parte advirtió que en el momento en que se terminen las medidas de estímulo tendremos un impacto negativo con riesgo de que se genere desapalancamiento financiero. También advierte de que el dinero gratis se irá retirando progresivamente.

Cuidado con lo que dice Trichet, nada de crecimiento y preparados para nuevas ventas de activos y desinversiones.

En el fondo de todo esto está la abultadísima cifra de déficit público que es, actualmente del 11,4% del PIB y que se quiere rebajar al 3% en 2013. Una bajara tan drástica o viene acompañada de un incremento de la recaudación o difícilmente va a poder producirse, y no hay mejora de recaudación si el paro no baja, ahí está el problema.

Es necesario un recorte del gasto próximo a los 50.000 millones en los que las comunidades autónomas hacen buena parte. El problema es que la estructura del gasto de las CC.AA. es en un 70% al ser sanidad y educación.

La recuperación inmediata del empleo parece imposible, con lo que una mejora de los ingresos fiscales también lo es, solo queda atacar por el gasto. La credibilidad que tiene el actual gobierno para tal hazaña es prácticamente nula. Los bandazos, las contradicciones y el descontrol reafirman a quien piensa que el actual gobierno es un paquete. El efecto en las bolsas se ha producido, pero posiblemente no ha terminado. Las ventas de deuda pública han sido fuertes, con recomendaciones explícitas por parte de algunas casas. Los bonos a tres años se han colocado, la semana pasada, a un 2,63% de tipo cuando lo venían haciendo al 2,14%, es decir, una subida importante. El diferencial con Alemania se dispara por encima de los 100.

En cualquier caso conviene tener presente que en caso de que existan soluciones siempre van a venir mucho después de que lo ‘pidan’ los mercados, del orden de meses. Existe, por lo tanto, un riesgo palpable de que la caída en curso continúe. Hay serias dudas de la capacidad de España de pagar sus deudas. Si sucediera tal cosa hay solamente dos caminos: o hay una ayuda de fuera o no se paga. En el último caso el efecto en cadena sobre el resto de las economías sería devastador.

Mientras tanto que hará el gobierno, es decir, que es lo único que puede hacer:

– Decir que las caídas son especulativas y/o menospreciarlas (ya se ha hecho algo de esto en la comparecencia del pasado viernes)
– Decir que el mercado se equivoca (algo de eso se comentó). Normalmente el mercado se equivoca cuando cuestiona la credibilidad de algún político.
– Decir que el déficit está bajo control.
– Decir que hay margen de endeudamiento.
– Intentar mandar señales de que se está en el camino de contener el gasto.

En mayor o menor medida esto ya se ha hecho, el mercado, sencillamente no se lo cree, pero posiblemente las declaraciones van por ahí.

Lo que parece evidente es que el barómetro van a ser los bonos, no tanto las bolsas.  Una caída fuerte de la deuda española puede poner al gobierno contra las cuerdas y obligarlo a tomar medidas ‘de verdad’ o a dejar a otros el trabajo. Ya ha habido un primer aviso. Hay quien piensa en unos diferenciales con Alemania mucho mayores que los actuales.

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