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A pesar de las llamadas de atención de algunos analistas, de algún dato malo y de unos meses que no suelen ser especialmente brillantes las bolsas continúan firmes. Si se echa un vistazo a los índices puede apreciarse un Nasdaq 100 atacando resistencias menores, El Dow Jones Industrial también haciendo máximos.
Si echamos un rápido vistazo al mercado norteamericano tenemos una impresión favorable. 3M está rompiendo resistencias y tiene un gráfico interesante. American Express también tiene posibilidades de experimentar alzas a corto plazo. Otros valores con un buen comportamiento en los últimos días y que podrían seguir haciéndolo bien son Caterpillar, United Technologies o Chevron pero solo son una pequeña muestra. En general el mercado norteamericano parece fuerte y las dudas que surgían la semana pasada parece que se han disipado. De nuevo chocamos frontalmente con la realidad. A pesar de una recuperación económica tibia, de unos meses estacionalmente malos, etc. el dinero está presionando al alza. Como en bolsa lo más fácil es equivocarse conviene no pasar por alto la posible figura terminal ascendente. Si se perdieran los 10.500 puntos de Dow Jones Industrial habría que revisar este optimismo.
En el gráfico puede apreciarse a Chevron Texaco, que está desarrollando lo que puede ser una figura de bandera, que de paso a un movimiento con un objetivo próximo a los 82.
Las bolsas en las últimas semanas están dando síntomas claros de fortaleza. El mercado español ha reaccionado muy positivamente. Es conveniente tener en mente que la reacción al alza se inicia con un ambiente negativo en el que tuvimos volatilidad alta sin que se produjeran caídas fuertes. La recuperación posterior está siendo algo brusca pero se produce con un ambiente internacional no demasiado favorable y algo mejor que muchas otras bolsas. Por otro lado a pesar de que el ambiente negativo continúe en relación con la Eurozona el euro se aprecia y muestra síntomas técnicos de un potencial cambio de tendencia. A partir de mediados de mayo poría haber una figura de vuelta, los objetivos están cubiertos, y de momento mientras no se pierda la zona de los 1,2500 hay posibilidades de que veamos al euro buscar los 1,3000.
Repsol
En relación a los valores de alta capitalización se observa que podrían haber alcanzado zonas de resistencia al menos Telefónica y Repsol. Tanto BBVA como Santander también parece que podrían tener un recorrido al alza moderado. A muy corto plazo podríamos ver a Santander en las proximidades de 11 y al BBVA cerca de 10,50 pero no mucho más allá. Lo anterior indica que los síntomas que se están apreciando en el largo plazo son positivos, pero en el muy corto plazo podría haber caídas. La reacción al alza de todos los valores de alta capitalización se produce en un entorno correctivo para los mercados internacionales y estamos, por lo tanto, en riesgo de adelantarnos a un movimiento al alza.
Parece razonable pensar que el tramo al alza que se ha producido desde septiembre de 2009 hasta abril del 2010 está pendiente de ser corregido. Aparentemente la corrección no ha finalizado y podría tomarse más tiempo, algo que se ve con relativa claridad en índices como el CAC 40 o el DAX.
Telefónica
En resumen, parece existir riesgo de caídas a corto plazo en Telefónica y Repsol, especialmente en esta última. Iberdrola y Red eléctrica parece que se claman después de un brusco rebote pero en cualquier caso la respuesta que se ha producido en la zona de soporte es favorable. El mercado parece que está más interesante aunque conviene esperar un poco más antes de hacer cartera.
Uno de los problemas de todos aquellos que intentamos hacer un pronóstico a medio y largo plazo es que en algunas ocasiones uno va demasiado delante de los acontecimientos. En 2005 ya había indicios de que España podría ir hacia una situación muy complicada. En 2006 los informes serios animaban a pensar en que las cosas iban realmente mal. En 2007 el colapso era una opción altamente probable.
De 2005 hasta aquí en cualquier conversación con otro en relación a como estaban las cosas surgía una cara en mi interlocutor de ‘menudo friki el tío este’. No hace mucho cualquiera con un poco de perspectiva sobre la situación pensaba algo más o menos así:
• El monto total de la deuda privada es demencial, la pública no tanto.
• La construcción debe andar entre un 16 y 18% de la economía española. La burbuja va a reducir eso no a cero pero casi.
• El efecto multiplicador de la construcción implica que el paro se va a disparar.
• Buena parte de la administración ha sido el principal vector de la especulación del suelo y, de hecho, buena parte del sobreprecio de la vivienda en España va a parar a los ayuntamientos (cerca de un 30%). Si se cortan esos ingresos los ayuntamientos entrarán en dificultades, al haberse obligado a unos gastos, en su mayoría no demandados y poco útiles, pero en los que están entrampados: desde spa gratis a cursillos absurdos, polideportivos para muy poca gente, servicios de todo tipo, etc., además de una inflación de plantillas de funcionarios insostenible.
• En los últimos 30 años ha habido una política de desindustrialización destructiva. No ha habido alternativas a la ‘reconversión’. El problema de la balanza comercial es muy serio , no hay apaño a corto plazo para un problema de estructura industrial y/o de capacidad exportadora.
• La clase política no ha promovido un ambiente favorable a la generación de riqueza, a la competitividad creativa. De hecho parecen ajenos a todo aquello que huela a ingeniería, tecnología, empresa o emprendedores. Son una casta de gente relacionada con la administración o con el stablisment, que se cree que el dinero cae del cielo y con ellos buena parte de la población. No saben poner esto en funcionamiento.
Podrían seguir añadiéndose puntos. La cuestión, al final, es que hay una cadena de errores y un conjunto de circunstancias que, unidas, obligaban a pensar en riesgo de colapso del sistema.
Pues bien el conjunto de frikis de entonces éramos muy pocos. Pero el frikipocalíptico actual es legión. Y la teoría de la opinión contraria ya saben… pero el problema no es ahora que el sistema financiero se reorganice o que se tomen tremendas medidas de control del gasto. Es necesario un cambio de paradigma, y cualquier paquete de soluciones que se plantee tendrá un efecto a largísimo plazo. Elaborar un plan de acción no es complicado, otros países lo han hecho antes y les ha ido bien. El problema es llevarlo a la práctica.
Ahora bien vayamos a la cuestión. Si funciona la teoría de la opinión contraria o el epicentro del tsunami ya ha pasado o va a suceder muy pronto. Las filas de apocalípticos están a rebosar, con razón, sin duda, pero es que todo lo malo debería estar ya descontado para sentarse las bases de algo un poco más consistente.
El único problema es que la economía real no es la bolsa. Podemos estar en un periodo más o menos ‘de transición’ durante mucho tiempo.
En los últimos días se ha podido apreciar un ambiente muy pesimista. El spread de crédito de la deuda española sigue ampliándose, la prensa extranjera sigue siendo muy crítica con la situación española, especialmente la alemana pero también se ha unido al asalto el Wall Street Journal. En general el sentimiento sigue siendo negativo, existiendo una incertidumbre política creciente y una situación que a ojos de muchos se ha ido de las manos.
Frente a una situación económica sin visos de mejorar y a un tono en los artículos de la prensa especializada, que si no anuncia el colapso se queda cerca, tenemos unas bolsas que están reaccionado positivamente. La situación en que las alzas se producen con malas noticias suelen indicar un cambio de sentimiento. El mercado sigue estando un una situación difícil, en la que muchos pensamos en un entorno traicionero, con muchísimo trading automático y muy poco inversor final pero lo cierto es que algunos valores rompen al alza, se atacan resistencias y esto se produce en un ambiente muy pesimista.
Los gráficos estaban avisando de la posibilidad de un rebote. Hemos tenido un periodo de volatilidad alta sin caídas bruscas, es decir, intentos de caída y ataques bajistas sin que se produjeran caídas significativas. Esto sucede desde mediados de mayo aproximadamente. Este ambiente parecía invitar a predisponerse a un rebote, pero el problema es el fuerte desacoplo que hay entre la bolsa española y el resto de los mercados occidentales. Como podemos apreciar, el rebote de los últimos días se produce con un ambiente tibio en el mercado americano, aunque las subidas se están produciendo en todos los valores de alta capitalización, en algunos casos con posibilidad de definir tendencia.
El euro parece reaccionar al alza después de haber tocado la parte inferior del canal bajista. Conviene observar detenidamente el gráfico dado que hay factores técnicos que animan a pensar en un cambio de tendencia. La caída se produce en tres ondas con una primera caída subdividida en otras tres y un último tramo que parece una cuña descendente. La ruptura al alza lo lleva a niveles de sobrecompra y estamos en una situación técnicamente clave. En caso de que se mantenga o que se produzca una caída que de lugar a nuevas alzas se confirmaría la idea de un cambio se tendencia.
En los últimos días se están pudiendo leer comentarios bastante sensatos sobre los males de la economía española. Estos análisis y artículos identifican el origen del problema: una estructura económica muy desequilibrada con una clarísima ausencia de exportaciones de alto y medio valor añadido. Solamente hay un problema, este análisis solo lo he visto en medios extranjeros. Hacer un diagnóstico no es difícil, diseñar una solución tampoco, realizarla es extremadamente complejo. La calle aún no es consciente del enorme problema y que después de décadas haciendo las cosas al revés es muy difícil tener fe en que se va a iniciar el camino correcto. Estas cuestiones no se pueden analizar a vuela pluma en unas cuantas líneas y, en mi opinión, ahí están las claves de una recuperación, algo que ahora parece imposible, no a corto plazo sino a largo. Mientras tanto los mercados acusan una inestabilidad enorme en los últimos días. El spread de la deuda española está en máximos, el comportamiento de las bolsas sigue siendo mucho peor y a esto se añade un ambiente muy revuelto en Europa. La guinda la pone el análisis del Banco Mundial calificando a la situación española de “muy grave”.
Las bolsas han continuado débiles aunque se trata de una caída que aparentemente pierde fuelle. la volatilidad ha sido alta, sin embargo no se han producido caídas a plomo. Por otra parte si el inversor final estaba ausente y se habla de un importante porcentaje de operaciones automáticas en los últimos días parece que esto ha ido a más. Por lo tanto es importante saber que estamos en una fase de desánimo, pero esto no conlleva pensar en alzas a medio plazo. La vuelta a la ‘normalidad’ puede llevarse su tiempo.
El Euro esta vez se muestra con la escala invertida. Pues bien tanto si se invierte ésta como si no se ve un fortísimo rally al alza del dólar después de la corrección que se produjo entre febrero y abril. En las últimas semanas se ha producido un nuevo intento pero parece prudente pensar en la posibilidad de una corrección. La clave podría estar en el nivel de los 1,2080. Aparentemente el dólar parece ya perezoso, con dificultades en la zona de los 1,1970.
El panorama, en los últimos días, parece aún más apocalíptico. Si quisiera hacerse un esfuerzo por poner un titular más negativo en la prensa española sería muy difícil. La deuda española no la quiere nadie. La cacareada reforma laboral no generará empleo (y esto es sabido que no es una política con efectos inmediatos a corto plazo). La huída de capitales se comenta ya abiertamente. Ahora salen a la luz varios temas que llevan un tiempo en segundo plano pero que pueden dar una vuelta de tuerca más:
- La cuestión de las renovables, un problema que viene de atrás y que puede dar muchos disgustos
- Los problemas en las pymes que generan un agujero del 100% de lo prestado
Mientras tanto el diferencial de la deuda española con relación a Alemania sigue escalando posiciones y se plantea la salida de Grecia de la eurozona y un plan de reestructuración de deuda. Hablando en concreto sería una salida del euro, devaluación inmediata del 15%, (eso dicen pero yo creo que sería bastante más) y una rebaja de un 50% en el principal. Ni que decir tiene que si se cae en una trampa de la deuda (los servicios de al deuda crecen tanto que solamente se financian con más deuda) no habría otro arreglo y no parece que estemos muy lejos de eso. De nuevo tendríamos un proceso en cascada y un final incierto en este asunto.
Lo último son los riesgos de default en Hungría y rumores de pérdidas debido a operaciones con derivados en algún banco francés. En relación a los riesgos de default en algún país de fuera de la zona euro hacía tiempo que no se comentaba nada, pero la situación no ha cambiado en absoluto. Ahora Hungría dice que sí, que ha falseado datos. En tiempos ya se hablaba de Hungría pero algunos otros países, como Polonia, tienen un cuadro macro macro complicado.
Desde un punto de vista macroeconómico, por tanto, el panorama es desolador. El euro ha hecho nuevos mínimos al producirse los rumores mencionados (Hungría y Francia), sin embargo, conviene observar el gráfico para detectar que la volatilidad y la incertidumbre de los últimos días no ha ido acompañada de una presión vendedora anormalmente fuerte. A la vista del gráfico conviene tener en mente la posibilidad de una reacción al alza, con todas las reservas. La figura en curso, muy parecida a lo que están haciendo algunos índices de renta variable, podría estar indicando agotamiento de la caída. La superación de los 1,2330 sería un primer indicio de reacción al alza. Conviene tener presente que a pesar de una escalada en el tono y profundidad de la información en relación a la crisis no hay un fuerte desplome, a excepción de la sesión de hoy.
En el ambiente profesional que rodea a los mercados de valores continúa en el desánimo más absoluto. No se negocia, no se gana y muchos han tirado la toalla. Personas que habían dedicado su vida a esto han abandonado y otros muchísimos se lo están pensando. Hay auténticos dramas entre los profesionales de las bolsas actualmente. El que no ha tirado la toalla pasa por un desagradable periodo. El desánimo, ese no ver la luz al final del túnel parece hoy, en España, un sentimiento generalizado, desgraciadamente con razón. Hoy martes, con el Ibex 35 y el euro cayendo a plomo, la verdad es que no se le ve fin a este via crucis. Leer las cifras de dinero necesario para reflotar a cajas pequeñas y da vértigo porque es una pequeña muestra del monto total que va a hacer falta. Parece que vamos cubriendo etapas de una crisis, pero cuando la situación parece insostenible llega otro nuevo mazazo. Ahora viene el saneamiento del sistema financiero y el desmontaje del tinglado de las cajas, o eso quieren hacernos creer, que nunca se sabe. La verdad es que el tinglado de las cajas no se aguanta hace tiempo pero es que se acabó el dinero para mantener ya ningún tipo de tinglado y en España hay un montón de ellos. Nadie, con un poco de criterio, tiene la más mínima fe en la clase política.
El euro es el barómetro de la situación y de nuevo tenemos un panorama peor que feo. Se vuelve a cotizar en mínimos del mes.
El gráfico del euro dólar muestra una altísima volatilidad y un mercado que parece estar, como todos, fuera de control. El nivel de mínimos de diciembre de 2008, que podría haber servido de soporte, se ha perdido, no hay referencias. Lo único que tenemos es intentar poner un objetivo a la caída. El mercado está roto, la situación parece dramática pero no es suele ser ese el momento de ponerse cortos sino de realizar cortos y quedarse fuera. En mi opinión el gráfico está avisando de la posibilidad de que el movimiento haya cubierto su objetivo. Ahora bien todo esto no implica pensar en un movimiento al alza de inmediato. Las sesiones con fuertes sacudidas pueden continuar y, quizás, lo que más interesa de este mercado es que muestra de forma clara que los problemas en la eurozona están más vivos que nunca.