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A pesar del rebote poco aliciente para tomar posición

Alguien dijo que se compran y venden acciones (compañías). Si se analizan con detalle los sucesos del mundo y sus implicaciones nunca haremos cartera y puede ser que sea cierto. Incertidumbres geoestratégicas (así las llaman) las hay siempre, eso sí, en las últimas dos semanas hemos tenido sobredosis.

En primer lugar la destrucción en Japón, ya de por sí desestabiliza a una importante economía que parecía comenzar a levantarse. El riesgo de que se repatriaran capitales ha generado unos bruscos movimientos en los mercados de divisas en los que entran en juego muchos factores. Si se repatría el capital se compran yenes, el yen sube, por tanto, cosa que no interesa a las exportaciones por lo que el banco de Japón interviene. Por otro lado están los del carry trade, endeudados en yenes a los que una subida los destroza y de nuevo tenemos intervenciones. Solo esto podría haber generado fuertes caídas en bolsa en otro tiempo. En segundo término tenemos el tema nuclear. Los curiosos resortes mentales de las multitudes reaccionaron ante titulares como ‘Pánico Nuclear’ o ‘Apocalipsis’, todo esto sin que hubiera un solo muerto por radiación pero, en fin, así son las cosas. El resultado es que se han cerrado centrales en Alemania y que se replantea el escenario de la producción de corriente eléctrica, ahí es nada. Lo gordo que es esto puede evaluarse si se tiene un poco de perspectiva. Si los planes de la Francia de De Gaulle para devolver la grandeur pasaba por dos factores: energía barata e industria aerospacial o en la España del plan de estabilización el plan energético era la piedra angular, y así podemos mencionar muchos casos. La política energética a largo plazo no es broma, es una cuestión de estado muy seria que afecta a la producción industrial y, por tanto, al crecimiento, empleo y estructura de una economía. Ahora resulta que las políticas de estado en una cuestión tan sensible hay que replantearlas. Es lo que tenemos.

Luego está el tema de Libia que hay que enmarcarlo en una revuelta generalizada en el mundo árabe. Las bombas caen y sabemos como empezó, como va a acabar no lo sabemos.

Y para terminar están los problemas locales. España no reduce el endeudamiento, no genera empleo, está por ver que se reactiven de una forma contundente las exportaciones y el turismo. Las diferencias entre lo que ocurre y una trampa de deuda van de sutiles a inexistentes. Parece que puede haber un default controlado y, en cualquier caso diferencias de matiz aparte, el riesgo de una nueva crisis en la deuda española, ya sea catalizada por una intervención de Portugal, o por la razón que fuere ahí está.

Si tenemos en cuenta lo anterior no compraríamos nada de nada. Si miramos los gráficos hay alguna cosa interesante, siempre la hay, pero poco. La reacción de los últimos dos días parece que son solamente un rebote. Para dar peso al argumento podemos observar el comportamiento de los valores más líquidos del mercado. En muy pocos casos se aprecia un comportamiento alcista en tendencia (salvo en Repsol) y tampoco indicios de que se vaya a producir un cambio de sentimiento. El Santander ha superado la zona de los 8,60 pero de una manera dubitativa que hace poco probable que cuaje un movimiento al alza en tendencia. BBVA está algo más fuerte que el Santander pero también está falto de tendencia. En ambos casos tenemos un comportamiento que parece propio de una fase correctiva, es decir, es de esperar un comportamiento errático que solamente invitaría a tomar posición en una zona de soporte próxima a los mínimos de la semana pasada.
Telefónica parece que sigue en un movimiento lateral quizás podría ser un triángulo pero sea como fuere se trata de un comportamiento de fondo lateral y, por tanto, potencialmente errático e impredecible.

Iberdrola estaría en una situación similar al resto aunque quizás algo peor. Se ha producido una reacción al alza pero la figura de techo y la brusca caída posterior indican presión vendedora.

Repsol es el que contrasta con el resto de forma clara. La tendencia es alcista, ha recuperado con facilidad las pérdidas de la semana pasada. El gráfico no da síntomas de debilidad aunque a corto plazo parece improbable que se vayan a superar los 24,50.

Lo que se salva:

Acciona
Popular y Bankinter
Grifols

dax

El mercado alemán y francés mal. Casi no hay ningún valor que sugiera alzas duraderas a medio plazo. Parece que se trata de un rebote nada más. París podría estar algo mejor con alguna reacción en zona de soporte como puede ser la de BNP o Arcelor pero poco más.

En conclusión: muy pocos valores atractivos y reacción después de un pánico pero no hay indicios de un movimiento al alza aprovechable. Si está todo muy revuelto parece que en las bolsas tampoco se descuenta una salida.

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